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-HISTÒRIA D'ALGIRÓS, según Carles Andreu
HISTORIA DE LAS FALLAS
Las Fallas son la
manifestación de un arte inigualable (madera y cartón, aunque en Son también la visión satírica y mordaz de los problemas mundiales, nacionales, provinciales y locales. Los falleros arremeten contra todo y contra todos, pero divirtiéndose. De las fallas que se plantan en la ciudad, algunas alcanzan una altura inusitada, que no en pocas ocasiones sobrepasa los 20 metros. Cada falla elige una Fallera Mayor de entre sus falleras que forman la corte de honor. Y presentan asimismo terminado el ejercicio a una de sus falleras, no
Las fallas infantiles seguirán el mismo
proceso. Durante años la fallera mayor de Valencia fue elegida por el
Alcalde, Presidente nato de la Junta Central Fallera, encargada de coordinar
a las distintas comisiones falleras, y la elección solía recaer en mujeres
pertenecientes a las familias mas representativas, lo que explica que en la
lista de las Falleras Mayores de Valencia se encuentren apellidos como
Franco, Suarez, Fernández de Córdoba y otros ilustres apellidos.
Sin embargo en 1.961 se eligió como fallera mayor infantil de Valencia a la niña Lolita Alfonso Sánchez, huérfana de la Casa de Beneficencia, modalidad éstas que no se había producido antes.
Su presentación, realizada después de su proclamación por el Alcalde en el Hemiciclo del Ayuntamiento, es un acto solemne y participativo de todas las fallas y de la sociedad valenciana, realizado durante muchos años en el Teatro Principal y por su mayor capacidad actualmente en el Palau de la Música. _______________________________________ El trabajo de todo un año, la movilización y contribución de los baños de la ciudad y el apoyo institucional de nuestro Ayuntamiento, que también planta sus fallas, dan a la fiesta una vistosidad excepcional. Podemos decir, que cada esquina tiene su falla y su comisión fallera. Durante estos días, la fiesta está en la calle, la mujer valenciana luce sus galas tradicionales y se pasea por la ciudad en vistosos pasacalles acompañados de pendones y música. A medio día, cada falla dispara su
y por las noches un castillo de fuegos artificiales ilumina nuestro cielo. En los casales (lugar de reunión de los falleros) no se duerme, sigue la fiesta los cinco días. La gran ofrenda de flores a nuestra patrona la Virgen de los Desamparados, en dos días consecutivos, cubre de flores el gran esqueleto de madera de su imagen dándole forma, el desnudo tapiz situado sobre su Basílica y toda la Plaza queda cubierta de canastillas, cestas, ramos y tapices florales. Cerca de 100.000 valencianos desfilan en ella, y como no, a las cinco de la tarde todos los días, la gran corrida de toros, pues estamos en la Feria Taurina de Marzo. La noche del día 19, el valenciano quema su obra, salvando del fuego el Ninot Indultat, a las diez de la noche las infantiles, a las diez y media el primer premio y a las once la infantil del Ayuntamiento. A las doce, precedidas del ritual castillo, se prende fuego a las fallas grandes. Toda la ciudad se convierte en hoguera. A las doce y media el primer premio y a la una de la madrugada la de la Plaza del Ayuntamiento, dando así por terminada una fiesta que aún se prolongará hasta la madrugada. Al día siguiente, tan sólo las marcas sobre el asfalto nos indican el lugar sobre el que estuvo plantada una falla y ese mismo día comienza el siguiente ejercicio fallero. Es ésta una fiesta que nace en Valencia y desde ella se extiende a sus pueblos mas próximos y a otros pueblos mas alejados de la Comunidad. Pero como fiesta tradicional valenciana, es precisamente en Valencia, donde alcanza mayor colorido, mayor participación, en fin, mayor grandeza.
En cuanto a su origen, parece ligado a la celebración pagana del equinoccio de primavera. Se cuenta que antiguamente los artesanos durante la temporada invernal, trabajaban las últimas horas de la jornada a la luz de los candiles, que suspendían de un artefacto llamado Parot, semejante a un largo candelabro con varios brazos de troncos o tabla de madera. Al llegar la primavera, como celebración del buen tiempo y de que las mas largas tardes inutilizaban los "Parots" y se quemaban a la puerta de su casa en la víspera de San José. Lógicamente serían los carpinteros los que iniciaron la costumbre. Se sabe que desde 1.497 los carpinteros celebraban con honor la fiesta de su Santo Patrono y que en un curioso documento de finales del Siglo XV se hace referencia a "lo día que els fusters (carpinteros) cremen lo estay (palo)". Mas tarde el parot se vestiría con prendas viejas, cual espantapájaro y en la hoguera, se añadiría algún trasto viejo. Mas tarde el Parot vestido fue adquiriendo rasgos humanos representando a algún personaje popular del barrio. Surgía así el Ninot (muñeco), elemento fundamental de las fallas, que con el tiempo ya no aparecería aislado, sino agrupado con otras figuras. _______________________________________
Las fallas dedicadas a San José, alcanzarían
el aplauso del vecindario,
Tal vez ésta fuera la razón de su prohibición en 1.851 por el Alcalde de Valencia el Barón de Santa Bárbara. En 1.883 el Ayuntamiento estableció un impuesto de 30 pesetas por falla y sólo se plantaron cuatro. En 1.885 el arbitrio se aumentó a 60 pesetas y sólo ardió una. En 1.886 la ciudad se quedó sin fiestas, como viva protesta de los falleros, por lo que el Municipio rebajó el impuesto a diez pesetas y se plantaron veintinueve. _______________________________________ El primer Llibret fue escrito por Renat y Baldoví en 1.855. La crítica y el eco burlesco, principal finalidad de las fallas, se armonizaron con el arte a finales del s. XIX, comenzando a buscarse la perfección plástica y la armonía del colorido. Pintores y escultores intervinieron en su realización. Poco después se creaba toda una escuela dedicada a las fallas que fue encabezada por Antonio Cortina, Andrés Cabrelles y Regino Más y las fallas fueron ganando complejidad hasta convertirse en verdaderos monumentos. A su lado nacía toda una industria: la del gremio de artistas falleros. Como fiesta participativa ciudadana, no puede ni aun queriendo, ninguna persona que venga a Valencia quedarse al margen de la misma. Sus monumentos están ahí en la calle. Los pasacalles, la recogida de premios, la ofrenda, las mascletás, los castillos, los tablados con música también están ahí, en la calle. Las paradas de buñuelos las encuentras en cada esquina y el bullicio de la ciudad te absorbe, de esa ciudad que te recibe con los brazos abiertos para sumarte a su fiesta.
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© Copyright 2007 Falla el Fénix Domingo, 30 noviembre 2008 |